Con un crecimiento histórico muy superior al del conjunto de la economía, los fondos de empleados han logrado superar distintas coyunturas económicas y políticas del país, con un balance social que ha contribuido en forma sustancial a disminuir la inequidad social.
En un entorno macroeconómico marcado por la inflación, las altas tasas de interés y el bajo crecimiento, los fondos de empleados han beneficiado a más de cinco millones de colombianos.
Bajo el lema “Empresas solidarias para un país con futuro”, la Asociación Nacional de Fondos de Empleados (Analfe) realizó el XXV Congreso Nacional, en Cartagena, al que concurrieron cerca de 1.400 líderes y directivos del sector solidario, así como conferencistas nacionales e internacionales expertos en tecnología, liderazgo, servicios, geopolítica e innovación.
“Estas organizaciones son claves para la equidad social y aliadas estratégicas en los programas de bienestar laboral de las empresas”, precisó el presidente de Analfe, Miller García Perdomo.
En una economía que crece por debajo del 2%, con una inflación en ascenso y una incertidumbre política ¿cuál es la situación actual de los fondos de empleados?
Las cifras respaldan ese desempeño. Los activos que ya llegan a $16,5 billones de pesos, crecieron al 8% al cierre del 2025, promedio que está por encima del desempeño de la banca tradicional. Entre tanto, la colocación de créditos ascendió a $11,9 billones, que representa un repunte de 5,32%. Y los ahorros, superaron los $10 billones de pesos, con un aumento del 8%.
¿Estos resultados de qué manera se reflejan en el bienestar del asociado y su familia?
Los fondos benefician a 1.300.000 trabajadores formales y por extensión a sus familias que suman más de 5 millones de colombianos, quienes hoy disfrutan de mayor acceso a educación, vivienda y recreación, entre otras soluciones sociales que contribuyen a una mejor calidad de vida.¿En un contexto de altas tasas de interés cómo los fondos contribuyen a mitigar el costo del crédito de las familias?
Por su naturaleza social y solidaria los fondos de empleados cuentan con unas tasas de interés bajas que, en promedio, están por debajo 5 puntos porcentuales del costo bancario en créditos de libre destinación. En el caso de vivienda, nosotros colocamos al 10% efectivo anual. Esto es posible gracias a los ahorros y aportes individuales de los asociados.
¿En un país donde no existe la cultura del ahorro y además ha decrecido, cómo los fondos logran potencializar el crecimiento de los depósitos?
Su razón de ser es promover la cultura del ahorro y transformar estos recursos en beneficios de alto impacto social.
¿Tras estos logros, cuáles son los próximos desafíos de estas empresas sociales?
En nuestro XXV Congreso Nacional de la Asociación Nacional de Fondos de Empleados, realizado en Cartagena del 29 al 31 de julio, la temática se centró en “Organizaciones solidarias para un país con futuro”. Este encuentro fue un espacio para reflexionar y reafirmar la importancia del fortalecimiento de las organizaciones solidarias y de las empresas privadas como generadoras de empleo formal, riqueza y progreso para el país.

Los desafíos actuales exigen empresas capaces de anticiparse, innovar y responder con eficiencia a las nuevas necesidades de las personas. Por ello nuestra agenda académica incluye temas como fortalecimiento en el liderazgo, sostenibilidad, tecnología e inteligencia artificial, servicio al cliente y geopolítica, entre otros.

Hay un nuevo gobierno. ¿Qué esperan de él los fondos de empleados?
Como gremio nos corresponde solicitarle al nuevo gobierno, que inicia el 7 de agosto, poder hacer realidad un anhelo de estas organizaciones, y es contar con recursos de la banca de segundo piso del Estado para financiar proyectos de emprendimiento, adquisición de vivienda y crédito social.
Lo anterior quedó consagrado en el actual Plan Nacional de Desarrollo sin que se hubiese materializado. Faltó voluntad política del gobierno que termina.
Ante una eventual reforma tributaria, ¿Qué expectativa tienen los fondos?
Nuestras organizaciones son eminentemente sociales. Realizan una transferencia solidaria que se traduce en beneficios, tanto para el asociado como a para su núcleo familiar, y están conformadas por trabajadores formales. Nuestra principal expectativa es que se mantenga el tratamiento tributario que reconoce la naturaleza social y solidaria de los fondos de empleados, particularmente su condición de no contribuyente de impuesto sobre la renta.
Gravar a los fondos de empleados podría reducir directamente los recursos disponibles para cumplir con su función social.
¿Ante la enorme inequidad social del país, ¿cómo están contribuyendo los fondos de empleados para enfrentar este desafío?
Los fondos de empleados son promotores de la equidad social a través del acceso a la propiedad colectiva, a la educación, así como la inclusión de género y un ejercicio democrático permanente para promover la administración de su organización.
Hay que recordar que el asociado tiene una triple condición: es gestor, es cliente y es propietario de la empresa solidaria. Adicionalmente, estas organizaciones cuentan con un fondo de desarrollo empresarial, destinando recursos para apoyar iniciativas productivas, fortalecer capacidades empresariales y acompañar a los asociados en la creación de sus propias iniciativas.
¿Qué deben hacer los fondos de empleados para afianzarse como protagonistas del futuro económico y social del país?
Los fondos de empleados deben comunicar con mayor fuerza el poder de su modelo porque tienen la capacidad de transformar el ahorro colectivo en bienestar, oportunidades y desarrollo. Hoy somos 1.3 millones de asociados, pero esperamos que se vincule los cerca de 10 millones de trabajadores que cuentan con empleo formal en Colombia.
El futuro exige fondos modernos y sostenibles, pero también profundamente humanos.
