Colombia: entre oportunidades de crecimiento y grandes desequilibrios

El país mantiene una de las perspectivas de crecimiento más favorables de América Latina, pero enfrenta un escenario marcado por déficit fiscal, alto costo de la deuda, tasas elevadas y una fuerte revaluación del peso. Ricardo Ávila plantea un panorama de oportunidades, pero también de decisiones urgentes.
Ricardo Ávila durante su conferencia en el 25.º Congreso Nacional de ANALFE

Colombia enfrenta un escenario económico lleno de contrastes.

Por una parte, las perspectivas de crecimiento para 2026 resultan favorables frente al promedio regional. Según las cifras presentadas por el analista económico Ricardo Ávila durante el 25.º Congreso Nacional de ANALFE, mientras América Latina y el Caribe crecerían alrededor de 2,1 %, Colombia podría hacerlo cerca de 2,6 %.

El consumo de los hogares ha sido uno de los principales motores de esa dinámica, acompañado por un mayor gasto público. Sin embargo, Ávila advirtió que detrás de ese crecimiento aparecen desequilibrios que el país deberá atender si quiere sostenerlo en el tiempo.

Colombia tiene una perspectiva favorable de crecimiento, pero sostenerla dependerá de cómo enfrente el déficit fiscal, el costo de la deuda y la necesidad de recuperar la inversión.

Crecer sí, pero con unas cuentas fiscales exigentes

Uno de los principales llamados de atención de Ávila estuvo relacionado con las finanzas públicas.

Durante su intervención señaló que el déficit fiscal se mantiene en niveles elevados y comparó la situación actual con la registrada durante la pandemia, cuando el país enfrentaba circunstancias extraordinarias. En este escenario, el aumento del gasto y las necesidades de financiación han llevado al Gobierno a recurrir de manera importante al endeudamiento.

El problema no es solamente cuánto se debe, sino a qué costo se financia el país.

Ávila señaló que la deuda pública colombiana ha llegado a reconocer tasas cercanas al 14 %, un costo considerablemente superior al de economías como Perú y Chile.

Ese diferencial tiene consecuencias. Cuando el Estado debe pagar más por financiarse, aumentan las presiones sobre las finanzas públicas y se encarecen las condiciones financieras de la economía.

Ricardo Ávila presenta indicadores económicos en el 25.º Congreso Nacional de ANALFE
Ricardo Ávila, analista económico, durante su conferencia en el 25.º Congreso Nacional de ANALFE.

Un peso fuerte también tiene dos caras

Otro de los temas abordados fue la fuerte revaluación del peso.

Ávila destacó una apreciación superior al 27 % y una tasa de cambio que llegó a ubicarse cerca de los $3.000 por dólar, comportamiento relacionado, entre otros factores, con la entrada de capitales hacia el mercado colombiano.

Una moneda más fuerte puede abaratar importaciones y aliviar algunos costos, pero también genera desafíos para las empresas exportadoras y para aquellas que compiten en el mercado interno con productos provenientes del exterior.

Por eso, el comportamiento del dólar no puede leerse únicamente como una buena o una mala noticia. Sus efectos dependen del sector, de la estructura de costos y de la exposición de cada organización al comercio internacional.

Tasas altas, crédito más costoso

A este panorama se suma el comportamiento de la inflación y de las tasas de interés.

Ávila hizo referencia a una tasa del Banco de la República del 12 %, en un contexto en el que las presiones inflacionarias siguen siendo un factor relevante para las decisiones de política monetaria.

Para hogares y empresas, esto tiene efectos directos: el crédito resulta más costoso, las decisiones de consumo e inversión se moderan y las organizaciones deben revisar con mayor cuidado sus estrategias financieras.

Para los fondos de empleados, esta realidad es especialmente relevante, porque las tasas, la inflación, el empleo y la capacidad de pago de los hogares impactan directamente la dinámica de ahorro y crédito de sus asociados.

Las señales que deja la economía

2,6 %

Crecimiento proyectado para Colombia en 2026.

≈ $3.000

Nivel cercano alcanzado por la tasa de cambio durante la revaluación señalada por Ávila.

14 %

Referencia presentada sobre el costo de financiación de la deuda pública.

12 %

Tasa del Banco de la República mencionada durante la conferencia.

La inversión privada debe recuperar protagonismo

Otro de los mensajes centrales de la conferencia fue la necesidad de recuperar la inversión privada.

Si el consumo pierde fuerza y el Estado necesita avanzar hacia un mayor equilibrio fiscal, la inversión empresarial adquiere un papel fundamental para sostener el crecimiento y generar nuevas oportunidades.

El entorno internacional agrega otra capa de incertidumbre. Ávila se refirió a las tensiones geopolíticas, particularmente al conflicto entre Estados Unidos e Irán, y a sus posibles efectos sobre los precios del petróleo, las materias primas y las perspectivas de crecimiento mundial.

Un escenario complejo, pero no desconocido

Pese a las advertencias, la mirada de Ávila no fue pesimista.

Su intervención recordó que Colombia ha atravesado en otras oportunidades situaciones económicas y políticas complejas y ha encontrado caminos para salir adelante.

El país conserva posibilidades de crecimiento, pero para aprovecharlas tendrá que enfrentar sus desequilibrios fiscales, reducir las presiones financieras y recuperar la capacidad de inversión.

Para los fondos de empleados, el mensaje es claro: comprender el entorno económico ya no es un ejercicio accesorio. Es parte de la gestión.

Las decisiones sobre crédito, ahorro, liquidez, tasas y bienestar de los asociados estarán cada vez más conectadas con lo que ocurra en la economía nacional.

Y precisamente sobre una de las preguntas más complejas —cómo corregir el desequilibrio fiscal sin detener el crecimiento— se concentró el Panel de Economía del Congreso.

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